Plegaria por las abejas
jueves, 12 de septiembre de 2024
Primer Premio IV Certamen Internacional de Microrrelatos CERBA 2024 "Vendimia y Bodeguero Ratonero Andaluz"
sábado, 6 de julio de 2024
Primer Premio en el IX Certamen de Microrrelatos Alborán.
sábado, 8 de junio de 2024
Finalista del Premio Internacional Intemperie 2023-2004 en la categoría de “poesía visual”.
Tercer Lugar del IV Certamen Internacional Espejo de Alicante en la categoría Poesía de Expresión (verso irregular: libre)
domingo, 19 de mayo de 2024
Finalista del V Certamen Internacional de Poesia Visual Paqui Jiménez Yepes, Córdoba, España
lunes, 22 de abril de 2024
Seleccionada por la Asociación Cultural Le Circle de la Pobla de Valbona, para integrar la exposición de Haikus, en La Casa Gran, en el marco del I Certamen de Haikus organizado por la asociación. (Enero, 2024).
¡Hasta la Pobla de Valbona han llegado las abejas de Mendoza! El certamen consistía en un haiku con temática sobre la naturaleza, al que podía agregarse una imagen.
Rescate
Abeja, vive:
las flores ya
abrieron.
No tengas miedo.
Primer Premio por la Fundación Astromanía en Cosmocuentos Versión Iberoamericana 2023, en la categoría Adulto. Santiago, Chile. (Noviembre, 2023)
https://view.genial.ly/657885644e475f0014829189/interactive-content-cosmocuentos-2023
Segundo premio en el III Concurso de Microrrelatos de “Mi reino por una pluma”, de IG, organizado por Mano de Mithril, en España (Noviembre, 2023)
VII JUEGOS RITUALES
Los VII Juegos Rituales entre pronombres y psicopompos
se celebraron a las orillas del río Atuel, para facilitar la venida de las
barcas que llegaban desde el más allá. Ningún humano se imaginó jamás que por
la afluente del río Desaguadero asomarían los gigantescos y monstruosos
psicopopmpos.
Los Pronombres, ágiles seres alados, fueron los
primeros en llegar, los gigantes ojos grises que se abrían en sus alas de gran
envergadura, los delataban. Cada uno de ellos se encargaba de la protección de
un nombre propio y, aquel día, habían sido llamados por los Nuevos Inmortales
para competir y para tratar de firmar un acuerdo de paz entre aquellos seres
fantásticos en disputa: los pronombres, que acompañaban los nacimientos y los
psicopompos, que guiaban a las almas difuntas.
Sin embargo, la cantidad pronombres era excesiva y,
en aquella oportunidad, a pesar de las quejas y de las insistencias,
competirían los protectores de los nombres que empezaran con la letra A.
Por su parte, los gigantescos Psicopompos hicieron
fila para anotarse en los juegos, cada uno traía su remo y su lámpara de
aceite. Muchos se reconocieron y se saludaron después de tantos años.
La apertura de los Juegos iniciaba con la entrada de
los Nuevos Inmortales que traían consigo los nombres de todos los muertos y
bendecían los nombres que aún estaban vivos, tradición que se mantenía desde
hacía siglos.
La transmigración, el cambio de formas, las batallas
singulares y la competencia de talentos intentaban poner fin a las diferencias
entre pronombres y psicopompos.
Los gigantescos seres que se encargaban de guiar a
las almas por los ríos subterráneos disfrutaron de una tarde tranquila en la
montaña, alejada de los lamentos del Inframundo. Ninguno quiso recordar las
guerras, ni la sangre, ni las espadas.
Es más, pensaban reunirse nuevamente y organizar una
Feria del Libro Oculto en alguno de los reinos.
Accésit otorgado por la Asociación Mujeres Progresistas contra la discriminación y la violencia de género, en el marco de la II edición del Certamen Internacional de Micrrorelatos “Ángeles Álvarez Arazola, con M de Mujer”.
Marcharé multiplicándote musas.
Marchamos muertas: mi madre, mis muchachas, mis maestras. Marchamos metafísicas, mágicas, maravillosas. Mi madre mecía machetes, maternizaba martillos mientras marchaba. Moretones, machucones, mis mitocondrias moderaron motivando margaritas.
Marchan Marina, Mariajosé, Melody, Micaela, Mercedes, Milagros, Marta. Marchan Milena, Martina, Macarena, Magalí, Magdalena, Mabel, Magnolia, Mariana, Marisol, Marianela, Mónica.
Marchan Maríangeles, Marisa, Mariela.
¡Marcha Mendoza!
Marchan mujeres melancólicas, madres marginadas, Marías macilentas,madonnas mancilladas, más milagrosas.
Manifesté mi metamorfosis, mientras mantenían mis manos mil mariposas mutiladas, mientras mil monstruos me miraban.
Marchaba mientras muchos me murmuraban murciélagos, moscardones, mientras me menospreciaban, mientras me mentían. Marchaba majestuosa mientras me mezquinaban.
Mis madres mimaron mis manos moribundas, me modularon mansas melodías mientras marchábamos. ¡Mientras movíamos montañas, mientras mejorábamos mañanas!
Mundo machista, mientras me muerdes, malintencionado; mudas, mil mujeres moverán mi morada.
Mientras me maldices, marcharé multiplicándote musas.
Primer Premio Concurso de "Cuentos de amor y ¿desamor?" organizado por Establo de Letras, en Santiago, Chile (Abril, 2024).
El amor es algo así como comerse la cabeza del ser amado.
Mi microrrelato de mantis religiosas, una historia que conjuga el terror, la ciencia ficción y el amor, fue premiada en Chile. El premio consistía en una ilustración del microrrelato por PoliQui, ilustradora chilena. ¡Santateresa ha quedado preciosa.
Te invito a leer "Amor Invertebrado" y a cuestionar algunas bases y prejuicios del amor romántico.
Amor
invertebrado
Santateresa, una mantis antropomórfica de
tres meses, cuyos antepasados se habían sometido a la hormonización a partir de
los ecdiesteroides de la
mantis springbok, había descubierto una reproducción asexual
que la hacía perfecta, pero que no la satisfacía: ella quería enamorarse,
quería encontrar un macho que la cortejara y luego, como lo imponía su
instinto, comérselo.
Una noche, en la enredadera de un jazmín de lluvia
cubierta por rocío, lo vio.
No supo su nombre, seguramente Mamboretá,
como todos. Estaba cazando una langosta y allí fue Santateresa. Primero, como
en una cena romántica, comió de la presa, no sin antes inmovilizar a su
reciente pareja que, obediente y sumisa, aceptó la condena.
Sin embargo, y luego del breve apareamiento,
quiso pelear en vano, aunque ella era más fuerte y más grande.
Lo degolló y comenzó a masticarlo, desde la
cabeza, cuando aún seguía vivo.
Pensó que así era el amor.
Segundo Premio del II Certamen Berta Wilhelmi organizado por el Ayuntamiento Pinos Genil de Granada, en el programa de las II Jornadas Berta Wilhelmi con la temática “Historias de mujeres” y publicada en la antología de poemas ganadores y finalistas (Marzo, 2024).
Su nombre resuena en España y en Pinos Genil que organiza, desde hace ya dos años, un certamen de poesía sobre "Historias de mujeres", en la Clausura de las Jornadas sobre Berta Wilhelmi.
Mi poema se congració con el segundo lugar y aquí lo publico. ¡Muchas gracias al Ayuntamiento de Pinos Genil y a la Diputación de Granada por este reconocimiento tan bonito!
El
cantar de las flores
Una mujer llevando a otra, ambas vivas,
orgullosas y bendecidas.
Una, más grande, parece el mar bravío,
de corazón encrespado y salado,
aquel de jardines profundos y de
caracolas que recibieron a Alfonsina.
Otra, más pequeña, honra el velero
dibujado con carbón en las paredes del calabozo,
por la Mulata de Córdoba.
—Falta
que navegue—provoca
el vigilante, riendo.
—Mire
cómo navega—responde
la mujer.
Mi abuela cargando en el vientre a mi
madre, es como esa campesina, que
llevando granos, semillas y raíces,
aspira a alimentar al mundo.
Es esa guerrera de Japón, es Tomoe
Gozen levantando la katana,
luchando en las guerras Genpei y defendiendo los castillos:
a su alrededor caen los hombres y se
levantan las grullas.
Es esa mujer valiente, la vendedora
ambulante, la “madre coraje”
que huye de la guerra y que es símbolo
de alianza y de pérdidas irreparables.
Mi abuela embarazada de mi madre,
semeja un estramonio y es, a su vez,
la Flor
Blanca N°1 de Georgia O’Keeffe y La
feria de caballos de Rosa Bonheur,
esos de gesto desbocado y sorprendido
en carrera, como la tarde de Ada Salas.
Mi abuela Josefina Flores está en un
cuadro, es pintada por Mary Cassatt
y le está lavando, con dulzura de
óleos, los pies a mi madre.
Dentro de mi madre, en uno de sus
tantos óvulos, seguro estoy yo,
entre las montañas y los mares
rosados, gualdos y celestes,
como los imaginó Helen Frankenthaler.
Allí estoy, duermevela dentro de mi
madre, como en un poema
de Gabriela Mistral, yo soy su intento
de Ternura, su Niña errante y su Lagar.
Dentro de ellas dos, con ese calor tan
humano, se sienten
todas las formas del fuego, incluso
aquel que abrazó a Juana de Arco,
el mismo que incendió la fábrica Cotton de Nueva York, ese ocho de marzo.
Todas las luces arden dentro del
vientre: las cerillas, las estrellas y el brillo de los ojos,
incluso de aquellos apagados por la
violencia y el maltrato.
Es parte de la vida, pensarse tan
vulnerable, tan cuidada
dentro del líquido ambarino que forma
pequeñas olas de calcio, y entonces,
yo vuelvo a ser un barco, en cuyas
velas se trasparenta el sol más imperioso.
Mi mascarón de proa es una mujer
alada, como Berta Wilhelmi,
una mujer de color dorado que separa
los labios,
como cantando o lanzando un beso.
Yo insisto en mi abuela porque, aunque
su nombre no haya sido Ada Lovelace,
aunque su
nombre no fue Hipatia, ella me ofreció una historia,
me ofreció
un mundo de atardeceres en la orilla, corales y una madre.
Ella tejía,
desmenuzaba y deshacía como Penélope, como Ariadna o como Las Moiras;
en ese
vaivén caprichoso, casi sonámbulo y ávida de urdimbres,
al enhebrar
ofrecía, tejiendo, parte de mi memoria y de mi futuro.
Al pensar en
ella, en su sonrisa llena de violines como los de Maddalena Sirmen,
me pregunto
cuántas mujeres hay dentro de mí,
cuántas
manos, cuántos dedos, cuántos músculos escriben, desahogándose,
ahora,
conmigo estos versos libres, susurrantes y urgentes;
cuánta
sangre, cuantos huesos, cuántas voces acalladas de insomnio
remontan el horizonte
de estos verbos colmados de estrógeno.
Por eso, no
quiero dejar de gritar, por esta boca que yace escrita,
todas las
metáforas de la vida, todos los rostros que puede adoptar Dulcinea
y cada uno de
los nombres del amor, aunque se hayan olvidado.
No puedo
permitir que nos vayamos de este mundo cruel y hermoso
sin haberlo
convertido todo en la primavera de Emily Dickinson:
este poema
será tu pájaro que vuelve y tu árbol florecido.
Un árbol de
fruto generoso, donde mi abuela, como me contaba, en su infancia
llena de
ilusiones y de sueños puros, cosechaba las manzanas.
Primer premio de poesía en el Certamen Internacional Literario organizado por la fundación Resifro, “Residentes sin fronteras”, de La Plata, Buenos Aires y publicada en la Antología CIL 2023 (Agosto, 2023)
¡Migrar es un derecho! ¡Es libertad! La Fundación Resifro de la Plata, Buenos Aires, trabaja en pos de los derechos de refugiados y emigrantes y, desde hace dos años, organiza un Certamen Internacional en las categorías de poesía y microrrelato en donde se visibilizan experiencias de la inmigración.
En 2023, dos mendocinas nos llevamos los primeros premios, Fernanda Briz en microrrelato y yo, María Sofía Abarca, en poesía. ¡Muy orgullosa por este reconocimiento tan bonito!
LA PREGUNTA
Estoy
en la búsqueda de mis propias fronteras y me pregunto qué encontraré:
qué
tiene para darme esta tierra que recibió mi semilla y en dónde crecerán,
esperanzadas,
mis nuevas raíces habituadas al sustrato de otros suelos áridos.
A
veces, creo que estoy cultivada por el agua de lluvias emigrantes, por la luz
nunca
arrepentida del sol y por un idioma fundado a partir de revoluciones y de
guerras;
un
idioma cargado de muertes, de nacimientos, de viajes y de dioses forasteros.
En
esa sospecha fugaz de mi origen milagroso,
descubro
que soy hija de un mundo escindido:
una
de sus mitades vuelve a buscarte y la otra se queda sola, soñando.
Mi
hogar nunca tuvo forma de crisálida, nunca pude sostener yo sola
todos
mis truenos, pero me acostumbré a trasformar en mi casa las estrofas
del
himno gigante y generoso de mi país, acostumbré a construir mi casa
sobre
los versos de una oración de Santo Torino Romo, sobre el uso horario
que
me separa de tu abrazo, y sobre los kilómetros de mi incertidumbre.
Mi
lenguaje es parte de mi patria: en ella están impregnadas las conquistas,
los
gritos, los amores, los reencuentros y las creencias de los antepasados.
Mi
lengua madre no es más que otro inmigrante que ha tomado el barco
junto
con todos sus lexemas y su gramática apátrida; ha venido, embarazada
de
sus prefijos a construir su propia palabra, a dejarse polinizar por abejas nuevas
que,
por momentos, atraviesan la carne cansada con su aguijón de bienvenida.
Buscando,
vi niños solos, niños huyendo de la ruina y la persecución,
familias
amparadas solo por el desierto o el mar que debían cruzar
para
sanar aquellos símbolos de la violencia y del miedo.
Junto
las manos, veo que más que manos parecen las dos mitades de un nido
que
los pájaros migratorios de Mendoza han deshabitado, ahora lo adopto como mío:
escribe
palabras en otro idioma, protege, enlaza, toma otras manos
con
el color de un atardecer que veo por primera vez.
Todo
el tiempo, a pesar de mi buena fe, he formulado mal la pregunta,
he
malinterpretado la envergadura dormida de mis alas. Yo no busco, yo ofrezco.
La
pregunta siempre fue: ¿qué tengo yo para dar a esta tierra?
Primer premio en la categoría D (adultos en castellano) del IX Concurso de relatos breves Literario Asun Casasola, de Irún, España. (Febrero, 2024)
Asun Casasola perdió a su hija Nagore Laffage, de 20 años, durante los Sanfermines del 2008. Nagore fue asesinada en Pamplona por José Diego Yllanes Vizcay y, desde ese momento, Asun Casasola milita y denuncia públicamente la violencia machista. Ella es un símbolo de libertad y lucha femenina.
En 2024, bajo la temática de "Una plaza en tu nombre", gané el primer premio del Certamen Asun Casasola con un relato breve titulado "Florecimiento", aunque, más que relato, fue un ejercicio de memoria, justicia y respeto por aquellas mujeres que no sobrevivieron a la violencia machista.
El relato recuerda a víctimas de la violencia de género en Mendoza, cuyos nombres siguen resonando.
FLORECIMIENTO
Corrió
hacia “La arboleda”, como si fuera un templo: aquella plaza que llevaba el
nombre de todas, incluso de aquellas que hacía tiempo no se nombraban. Sintió
que podría resguardarse entre los árboles hermosamente vivos- habían plantado
uno por cada mujer asesinada en los últimos años- y este homenaje causó que,
más que plaza, aquel lugar, tomara las dimensiones de un bosque. Le llamaban
“La arboleda”, porque querían recordarlas vivas: siempre creciendo hacia la
luz, floreciendo y llenándose de mariposas.
Se
escondió atrás de Mariana, un paraíso sombrilla que la protegió hasta que su
agresor la perdió de vista. Luego, Mónica y Patricia, dos ciruelos, la guiaron
hasta el centro de la plaza, en donde podría esconderse. Las flores de Marlén
llenaban de color violeta un camino hacia la calle más cercana, para que
pudiera volver segura. Sin embargo, ella todavía tenía miedo: pensaba que, en
cualquier momento, él aparecería para pedirle perdón, para volver a manipularla
y, cuando menos lo esperara, atacarla de nuevo. El aroma de las flores de Lola
la consoló, un limonero real que le extendía sus ramas cubiertas por azahares
como, en otro tiempo, extendía los brazos. Sintió que la estaban protegiendo y
que no debía por qué tener miedo. Ella era valiente como María, el árbol que
daba fruto en todas las estaciones y era fuerte, como la corteza de Eliana.
Decidió seguir el rastro de las flores que dejó caer Marlén para ella, como una
epifanía: entre todas nos ayudaríamos, aunque ya, no estuviéramos.
Encontró
la esquina y cruzó la calle, escoltada por aquellas mujeres que la violencia
había convertido en árboles que hoy florecían. Gracias a ellas, llegó al
laboratorio pericial. El forense le inspeccionó todos los golpes, los
moretones, las puñaladas y el corte en el cuello. Cada herida mudó en una flor
perfumada: porque era cierto, la agresión que parecía no terminar, nunca
permitiría que nos fuéramos de este mundo sin haber convertido todo en
primavera.
Lee la noticia completa sobre los ganadores en el Diario Vasco
Primer premio en el Certamen “Manuel Perez Yuste”, en la categoría de prosa, organizado por la Falla Plaza San Juan de Utiel, en España y publicada en el Libret Fallero del mismo año. (Febrero, 2024).
Un importante premio de una gran trayectoria en España, en el marco de las Fiestas Falleras de Valencia. ¿Qué son las fallas? ¿A quién se indulta y por qué? ¿Qué es el castillo de fuegos artificiales? ¿Qué es la despertá, la cremá y la plantá? ¿Qué sentirá don Quijote cuando se encuentre con una de las fallas de Utiel, en la Plaza de San Juan?
Yo no conozco Valencia, pero este cuento sí. Ganó el primer premio en la categoría de relato, por unanimidad del jurado y fue publicado en un libret fallero. ¡Un orgullo muy grande!
“Del buen suceso que el valeroso don Quijote
tuvo en la jamás imaginada aventura contra las Fallas de Utiel en Valencia”.
En eso, y después de haberse enfrentado a los que don
Quijote juzgó de Perseguidores de la Orden del Artesano, que no eran sino más
de cuarenta falleros de Valencia que se preparaban para el desfile de los
monumentos, el famoso Hidalgo descubrió unos gigantes más monstruosos que los
mismos molinos de La Mancha, a los que llamó “titanes”.
—La aventura nos va guiando, hacia guerras más justas, mi
buen Sancho, donde se abren camino cien titanes, con quienes pienso enfrentarme
y haceros perder la vida, y con cuyos despojos, nos abasteceremos para la
próxima batalla.
—¿Qué titanes?— reclamó Sancho.
—Aquellos que se extienden a la distancia, algunos vienen
con una extraña cohorte a sus pies. Me pregunto qué titanes son, pero no pienso
hacer cobardía, Sancho. Es gran servicio de Dios quitarlos de la faz de la
tierra.
—¡Espere, mi señor!—pidió Sancho—. Aquello que ve son los
monumentos falleros que han estado haciendo con tanto esfuerzo los artistas a
los que usted confundió con perseguidores.
—Bien parece, Sancho— respondió Don Quijote blandiendo un
palo de madera que les había quitado a los falleros— que no estás muy entendido
en esto de las aventuras: ellos son titanes y los han mandado a sembrar el caos
aquí en Valencia. Yo soy el único que puede enfrentarlos. Si tienes miedo,
ponte en oración y mírame cómo entro en singular batalla contra ellos.
Y diciendo esto, dio espuelas a Rocinante y corrió entre
los petardos que habían comenzado a estallar, pero nada parecía espantarlo. Sin
atender a las voces de su escudero, se dirigió a lo que él creía que era un
titán y arremetió el palo, que creía espada, sobre una de las fallas de Utiel
que, con gran originalidad, recreaba escenas de palabras por orden alfabético,
de la letra F. Contra todas ellas se fue Don Quijote, indignado y, al ver que
no se defendían, gritó:
—Non fuyades, pávidas criaturas, que es un solo hombre,
El Famoso Hidalgo, el que los enfrenta.
Sancho intentó detenerlo, pues aquella comitiva iba
directamente hacia los fuegos de una hoguera imponente.
—Mira pues, Sancho, no te he dicho que leí en el Felixmarte de Hircania sobre brujería,
magia negra y otros portentos que debían enfrentar los caballeros andantes.
—¡No creo, mi señor, que sea brujería! Más parece una
festividad del pueblo. Queman las fallas en el acto de la crida, como bien usted está viendo. Los falleros hacen las piezas
artísticas y luego, las incendian en la fiesta.
Don Quijote quedó más loco y sin idea:
—Verdad, que estos monstruos no se han defendido y no me
han dado de palos como los anteriores. Sigo sin entender por qué los queman.
—Es una tradición— intentó explicarle Sancho que venía
hacia él, sosteniendo dos vasos de un brebaje.
—¿Qué es esto, Sancho? ¿Alguna pócima para curar las
heridas?
—Es chocolate caliente.
Don Quijote largó la carcajada ante la simpleza de su
escudero y procedió a beberse, confiado, toda aquella infusión que juzgó de
mágica.
Ganador Certamen de Relato Corto Eufrasia Cabral
La nonna Josefina tenía veintiocho años y se sentía vieja. Se llamaba Josefina, pero todos la conocían como “Chicha”, aunque yo le decía, si...
-
La nonna Josefina tenía veintiocho años y se sentía vieja. Se llamaba Josefina, pero todos la conocían como “Chicha”, aunque yo le decía, si...
-
Uno de mis primeros poemas visuales fue finalista y expuesto en un certamen internacional. ¡Muy bien, pequeño! Muy contenta por este nuevo l...
-
Estoy muy feliz de anunciarles que han premiado mi poema "Reflejos"; uno de los aeronatos de mi poemario inédito. El premio me l...

























.jpg)









